Gran Delegación Regional de Cochabamba

octubre 3, 2016

Código Masónico

Adora al G.·. A.·.D.·.U.·.

El verdadero culto que se dá al G.·. A.·. consiste principalmente en las buenas obras.

Ten siempre tu alma en su estado puro para aparecer dignamente delante del G.·. A.·. que es Dios.

Ama a tu prójimo como a ti mismo.

No hagas mal para esperar bien; haz bien por amor al mismo bien.

Estima a los buenos, ama a los débiles, huye de los malos; pero no odies a nadie.

No lisonjees a tu hermano, pues es una traición; si tu hermano te lisonja teme que te corrompa.

Escucha siempre la voz de la conciencia.

Sé el padre de los pobres; los suspiros que tu rudeza les arranque, son otras tantas maldiciones que caerán sobre tu cabeza.

Respeta al viajero nacional o extranjero: ayúdale; su persona es sagrada para ti.

Evita las querellas, prevé los insultos; pon siempre la razón de tu lado.

Parte con el hambriento tu pan, y a los pobres y peregrinos acógelos en tu casa; cuando vieras al desnudo, cúbrelo y no desprecies tu carne en la suya.

No sea ligero en airarte, porque la ira es propia del necio.

Detesta la avaricia, porque quien ama la riqueza, ningún fruto sacará de ella y esto también es vanidad.

Huye de los impíos porque tu casa será arrasada; mas las tiendas de los justos florecerán.

Trata de estar siempre contento para todo, con todo y de todo.

En la senda del honor y de la justicia está la vida; más el camino extraviado conduce a la muerte.

El corazón de los sabios está donde se practica la virtud, y el corazón de los necios donde se festeja la vanidad.

Respeta a las mujeres, no abuses jamás de su debilidad, y mucho menos pienses en deshonrarlas.

Si el G.·. A.·. te da un hijo, agradécelo: pero tiembla del depósito que te confía – ¡Sea para ti eses niño la imagen de la divinidad! – ¡Haz que hasta los diez años te admire; hasta los veinte, te ame, y hasta la muerte te respete. Hasta los diez años, sé su maestro; hasta los veinte su padre; y hasta la muerte su amigo. – Piensa darle buenos principios antes que buenas maneras; que te deba rectitud esclarecida y no frívola elegancia. – Haz un hombre honesto antes que un hombre hábil.

Si te avergüenzas de tu destino, tienes orgullo; piensa que aquél no te honra ni te degrada: el modo como te desempeñes, hace uno a otro.

Lee y aprovecha; ve e imita; reflexiona y trabaja; ocúpate siempre en bien de tus hermanos y trabajarás para ti mismo.

No juzgues ligeramente acciones de los hombres; no reproches, ni menos alabes: esto corresponde al  G.·. A.·.D.·.U.·. que sondea los corazones para apreciar sus obras.

Se entre los Prof:. Libre sin licencia; grande sin orgullo; humilde sin bajeza; severo sin ser inflexible y sumiso sin ser servil.

Habla moderadamente con los grandes, prudentemente con tus iguales, sinceramente con tus amigos, dulcemente con los pequeños y tiernamente con los pobres.

Justo y valeroso, defenderás al oprimido y protegerás a la inocencia, sin reparar en nada los servicios que prestares.

Exacto apreciador de los hombres y de las cosas, no atenderás más que el mérito personal, sea cual fuere el rango, estado y la fortuna.

El día que se generalicen estas máximas entre los hombres, la especie humana será feliz y la Masonería habrá terminado su tarea y alcanzado su triunfo generador.

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