Gran Delegación Regional de Cochabamba

abril 26, 2016

EL EGREGOR DE LA LOGIA

La palabra “Egregor” es una voz verbal del griego clásico. Significa vigilar, velar, estar despierto, no dormir. Por extensión, la raíz sustantiva ha significado vigilia, vela, privación de sueño. Por tanto, el concepto masónico de Egregor es “Vigilante” de la Logia.

Rizardo da Camino, en su Diccionario Masónico, nos dice que Egregor es un “Cuerpo Místico que se forma con sus propias peculiaridades, después de la apertura del Libro Sagrado, cuando todos se unen con las mentes para el acto de crear”.

Son muy pocos los escritores que nos entregan una definición sobre el significado de nuestro tema; Mouni Sadhu es uno de ellos y en su obra “El Tarot”, nos dice que el Egregor es una entidad colectiva, tal como una nación, estado, sociedad, religiones, sectas y sus adherentes, e incluso organizaciones humanas menores. La estructura de los Egregores es similar a la de los seres humanos. Tienen cuerpos físicos, astrales y mentales por lo que se constituyen en la suma total de todos estos elementos.

Se trata de un término ESOTÉRICO. Pero no esotérico porque se trate de “cosas raras” o “misteriosas” sino esotérico en un sentido estricto, es un término que se utiliza a la interna (en el círculo interno) de una Orden Iniciática, y por eso, casi ni se conoce la palabra en sí, y mucho menos su significado.

De manera sencilla, se llama EGREGOR a un conglomerado específico de energías (del plano astral) compartidas por un colectivo humano, todo egregor es una Entidad vigilante.

Consciente o inconscientemente, los colectivos humanos (dos o más personas) vierten su ATENCIÓN y sus EMOCIONES sobre determinados intereses, las características de los objetivos del colectivo son lo que le dan sus cualidades específicas al egregor, mientras que las emociones son las que le dan la fuerza.

Metafóricamente podríamos decir que la emoción es el “material” y la atención es la dirección y “la forma”. Es perfectamente comprensible que el alcance y el poder de un egregor es directamente proporcional a la cantidad de personas que lo crean y sostienen con sus emociones y su atención.

Todo egregor como entidad, se identifica con su creador, y siempre que se lo convoque (aún inconscientemente) vendrá en apoyo o auxilio de quien le brinda “alimento” (su alimento son las emociones, la atención, y la intención), por eso se le llama vigilante, es una entidad inteligente, pues aprende y se perfecciona, y combatirá contra aquello que amenace su supervivencia y la de sus creadores. El grado de identificación que tenga una persona o grupo con una causa, puede llegar a ser tal, que el egregor se manifieste con una intensidad de POSESIÓN, la posesión implica que esa energía de identificación impregna a uno o varios individuos tan intensamente por un lapso de tiempo, que el egregor se manifiesta a través de ellos, y los individuos se tornan INSTRUMENTOS de la causa compartida, pudiendo llegar a acciones que luego no pueden justificar como emergidas de su propia voluntad individual consciente.

Pasamos a ejemplificar con un área particular, el fútbol.

Todo equipo deportivo tiene sus características propias, tienen una historia, tienen un tipo de personas que lo siguen, con una filosofía y conjunto de valores, entre otras características que los diferencian de las demás.

Las “cosas” que unen al colectivo “hinchada” se retroalimentan y refuerzan constantemente, surge así el egregor particular de un equipo.

Las victorias y las hazañas van forjando la parte positiva de esa entidad colectiva. Es esa fuerza inexplicable que hace que las cosas salgan bien en los partidos difíciles y los partidos se ganen a pesar muchas dificultades.

Cuando eso sucede se le llama “la mística” de tal o cual equipo. Esa mística, no es otra cosa que la fuerza y la confianza del colectivo, manifestada en el juego, sus actores y sus circunstancias.

Sin embargo hay colectivos que tienen emociones muy hostiles y así el egregor se va tornando agresivo y reaccionario. Todo egregor se alimenta como dijimos, de la atención, de las emociones y de las intenciones de sus creadores, como es un fenómeno de FEEDBACK (retroalimentación) el egregor se nutre de su gente, y a su vez, influye a su gente, pues tiende naturalmente a la homogenización de sus componentes.

EL PODER DEL PENSAMIENTO, BASE DE TODA CONSTRUCCION EGREGÓRICA

Para que una Tenida Masónica, o de cualquier Orden Iniciática que sea, dé el efecto deseado, cuyo objetivo es posible percibir por el sentido impreso en el ejercicio del Ritual con el que esta opera, es que el lugar donde se reúne, debe estar exclusivamente dedicado para el oficio iniciático en el cual se trabaja. Egregóricamente hablando, no es conveniente dedicar un lugar usado comúnmente para actividades profanas, para convertirlo en forma ocasional en un lugar para la actividad iniciática.

Por el contrario, tampoco es conveniente, desde este mismo punto de vista, que un Templo dedicado al uso de un Ritual preciso, se convierta por cualquier razón, en un lugar para actividades profanas.

Una Tenida masónica debe llevarse a cabo, tanto en el desarrollo del Ritual como en las intervenciones personales que surgen en el debate o análisis de alguna enseñanza, en la más justa y completa armonía. Si uno o más miembros de la Logia, estuvieren pensando, por ejemplo en forma vanidosa, sobre lo ostentoso de los paramentos que lucen para la ocasión, o el deseo de manifestarse en el afán de brillar y tomar parte prominente en los procedimientos del Ritual; si existieran sentimientos personales tales como haber ingresado al Templo en un ánimo de sentirse ofendido, de revancha, o estar afectado por los celos y la envidia, lo más probable es que todo el ejercicio y esfuerzo por conseguir el objetivo oculto del sentido del Ritual sería algo absolutamente inútil.

Si por el contrario, al ingresar en el Templo, los miembros que participan de él hacen el ejercicio de dejar todo pensamiento, sentimiento y acción profana fuera, entonces puede resultar de un efecto muy considerable y beneficioso.

La técnica recomendable para el estudio de un tema en una Tenida en particular, es que todos los miembros que asisten a ella se encuentren al tanto sobre cuál materia se estudiará. Esto permite que todos se hayan preparado convenientemente y con antelación al día de la asamblea. No es de responsabilidad el que algún Hermano llegue a las reuniones de su Logia sin siquiera estar enterado sobre el motivo y temática que se trabajará en ella, sino por el contrario, todo Hermano debe tener una inteligente comprensión del tema que se va a tratar. Su asistencia entonces constituirá un factor de aporte al trabajo general que emprenda la Logia.

Los Aprendices, Compañeros y Maestros, tienen que hacer su trabajo, y más allá de ser simples espectadores, deben estar en condiciones de hacer aportes ciertos sobre los temas en estudio; si no se está en condiciones de hacer un aporte objetivo, al menos cada uno de ellos debe dar su opinión; esto igual sirve, pues también se acumula al resultado sumatorio que en adelante se observa en la construcción del Egregor que se quiere tener.

Todo pensamiento suficientemente definido para ser digno de este nombre, produce dos resultados diferentes. Primeramente, debe establecer una vibración lo suficientemente definida y fuerte como para invadir todo el plano de la comprensión mental que involucra a nuestros hermanos que se encuentran a nuestro alrededor, donde al igual que la voluntad al ordenar a un dedo de nuestra mano que ejerza presión sobre una tecla definida de un piano, resulte de un sonido audible y musical; nuestro pensamiento suficientemente definido entrará en la comprensión de todos quienes asisten al trabajo de la Logia. En segundo lugar, cada pensamiento reúne a su alrededor la materia viviente del plano mental y construye lo que se denomina forma de pensamiento. Allí está el átomo simiente por el cual se construye el Egregor de nuestra Logia.

Cuando un Iniciado piensa y hace aportes muy bien definidos desde el punto de vista de la Doctrina a sus hermanos y Logia en general, está enviando a su derredor una vibración muy potente, porque prácticamente no sufre oposición, al igual que un sonido en un gran silencio. Es como una luz brillante en una noche oscura. Es la visión que mediante la potencia de su vibración, remece las mentes de sus iguales para despertarlos de su sueño mental. Es el momento en que se esclarecen las mentes de todos y comprenden las múltiples posibilidades de un pensamiento bien dirigido, esclarecido y con emoción. Esto no quiere decir que se comprende por completo las doctrinas que nos sustentan, sino que los hermanos que lo han escuchado tienden a liberalizar ciertas posiciones del plano mental, que los dejan en condiciones beneficiosas e incalculables de recepción y creatividad.

Ahora bien, si el pensamiento de un solo hermano produce tales resultados, fácil será comprender que el pensamiento de veinte, treinta o más hermanos dirigidos al mismo fin producirá un efecto enormemente mayor. La fuerza del pensamiento unido de un gran número de hermanos es, con mucho, mayor que la suma de sus pensamientos aislados.

Los egregores como formas de energía posen dirección y sentido vibran en función a los elementos que lo han creado de esta manera por la ley de afinidad se establecen y adhieren alrededor de nuestros templos, hogares y personas creando lazos, reaccionando, e influyendo en cada uno de los elementos de la comunidad, direccionándolos en su constante búsqueda de luz universal, es debido a este proceso y a la ley de afinidad que el iniciado debe en su constante búsqueda, abatir los vicios mentales: orgullo, soberbia y vanidad, que están siempre presentes y representan los principales obstáculos que impiden al iniciado vibrar en hermosa armonía, impidiendo de esta manera entrar en sintonía con la conciencia Egregor, e impidiendo la constante evolución del individuo.

Recordemos: Es por ley de afinidad el individuo sin saberlo busca entre sus iguales aquellos sitios y personas en igual condición de vibración de esta manera pesimistas buscan pesimismo, necios y soberbios a aduladores, buscadores encuentran la luz, emprendedores buscan éxito, vibración por vibración adhiriéndose sin saberlo a individuos y conciencias en igualdades de condiciones entonces el egregor reacciona y vierte sobre ellos aquellos elementos sobre los cuales fue creado y es que todo cambio es mental, la vibración en sintonía con aquello que se busca es siempre vital para poder alcanzarlo.

Como conclusión: Podemos decir que, el Egregor Masónico se realimenta de los mismos pensamientos que la crearon, y a quienes la engendraron, se les induce a producir repetidamente las mismas. Los hay efímeros y permanentes. Los primeros obedecen a impulsos psíquicos o estados de conciencia esporádicos y sin fuerza aglutinante; los segundos son el  resultado de la acumulación de materia psíquica realizada de manera constante y permanente por efecto de los estados de conciencia habituales, ya sea de los individuos o de los grupos. Por ejemplo: Un apersona pesimista producirá un tipo de energía que por ley de afinidad se fijará a su alrededor y se ligará con personas y sitios que tengan su  misma vibración. Vibración que puede ser uno de los siete principios herméticos, el que dice: “Nada está inmóvil, todo se mueve, todo vibra”.

Si consideramos que hay tres planos de existencia: el plano físico o material, el plano mental o metafísico y el plano espiritual, también existen  tipos de vibraciones, la más baja la del plano material y la más alta que corresponde al plano espiritual. Obviamente así como en el plano físico no todo lo que existe posee la misma vibración, en los demás planos también hay diferencia vibracional. En el Universo entero no hay nada que esté inmóvil y quieto sino que en realidad está todo continuamente vibrando y en movimiento.

Cualquier pensamiento positivo o negativo es energía que sale de nosotros hacia el mundo exterior para dar forma a lo que hemos pensado. En su camino se une con pensamientos similares de otras personas y se fortifica, una vez que es lo suficientemente fuerte, regresa a quien lo creó. Una perfecta comprensión de este principio habilita al estudiante hermético a controlar sus propias vibraciones mentales, así como las de los demás.

«Para cambiar nuestra característica o estado mental, cambiemos nuestra vibración.»

«Para destruir un grado de vibración no deseable, póngase en operación el principio de polaridad y concéntrese a la atención en el polo opuesto al que se desea suprimir. Lo no deseable se elimina cambiando su polaridad.»

«La mente, así como los metales y los elementos, puede transmutarse de grado en grado, de condición en condición, de polo apolo, de vibración en vibración.»

 

He cumplido V.·.M.·.

H:. C:. JOAQUIN MAURICIO DURÁN HOYOS

 

Valle de La Paz, 25 de Abril 2016 e:.v:

 

 

BIBLIOGRAFIA

EL EGREGOR DE LA LOGIA – DIONISIO E. JARA R

El EGREGOR MASONICO – ANDRES CARDENAS

EL TAROT  – MOUNI SADHU

1er Grado, Planchas y Trazados, Portada