Gran Delegación Regional de Cochabamba

noviembre 5, 2015

SIMBOLISMO EN LA BIBLIA

Antes de ser escrita, la Biblia o más específicamente el Antiguo Testamento fue una enseñanza oral. Su redacción se debe a tradiciones y a hechos históricos que pasaban de generación en generación. Si Moisés escribió los 5 primeros libros, él pentateuco, tuvo que haber sido en jeroglíficos egipcios pues la escritura mesopotámica en Sumeria recién apareció a principios del siglo IV a.C. en plena Edad del Bronce y derivó en la escritura cuneiforme. Fue entonces cuando se empezaron a poner por escrito aquellas historias bíblicas que inicialmente habían sido memorizadas, usándose para ello el cuero de res y el pergamino.

Mucho más tarde, en el siglo IV d.C., aparecieron los códices, manuscritos muy antiguos que contienen textos bíblicos, de los cuales hasta el día de hoy se han hallado 1,140. Entre ellos hay que destacar el famoso “Códice Sinaítico”, hallado en un antiguo monasterio del Monte Sinaí. Dicho Códice está compuesto por 346 textos que incluyen todo el Nuevo Testamento y parte del Antiguo.

El Antiguo Testamento, tal como la conocemos hoy,  fue recopilado en el siglo III antes de Cristo, cuando setenta sabios judíos fueron invitados por el rey Ptolomeo II a acudir a Alejandría para aportar a la famosa biblioteca la historia del pueblo de Israel.  Durante meses recopilaron una historia que tenía unos 1500 años de antigüedad. Su trabajo se tradujo del arameo y hebreo antiguos, al griego. Así nació la llamada Biblia de los Setenta o alejandrina en la que se basa el texto cristiano actual.

Una edición hebrea de la historia de pueblo de Israel, llamado texto masorético -“tradición”- en hebreo, se hizo en el siglo IX d.C. Esta versión no incluye el Nuevo Testamento, cuya recopilación tuvo numerosas fuentes y autores. El papiro más antiguo de la vida de Jesús es un fragmento de Juan que data de los años 125-130 d.C.

El Génesis, Éxodo, Levíticos, Números, Deuteronomio y Job se atribuyen a Moisés;  Reyes, Jeremías y lamentaciones a Jeremías. El Rey David solo habría escrito la mayoría de los Salmos. El resto es atribuido a algo más de 40 Exegetas del Antiguo Testamento.

Probablemente, el hilo conductor que ha permitido a los autores de la Biblia utilizar una simbología similar en un gran periodo de tiempo, haya sido el conocimiento de la Kábala. El Rabino Sergio Bergman dice: la Kábala suele ser víctima de dos procesos. Uno, el que la convierte en algo críptico, aislado, destinado a un grupo de místicos, estudiosos o eruditos que la preservan e impiden el acceso. Otro, el que la trivializa y la liga a referentes del mundo fashion y la new age para difundirla, incluyendo el toque de espiritualidad para que se “venda” más.

Kábala proviene del hebreo “lekabel” que significa recibir, designa un conocimiento recibido proféticamente y transmitido fielmente de generación en generación. De manera un tanto prosaica, podría compararse el concepto con una transacción cualquiera, en la que un recibo es la constancia de lo recibido, un registro del acto…No el contenido de la recepción!.

 A través de la Kábala se trata de rastrear y averiguar el contenido faltante. ¿Quienes participaron en esa interacción? ¿Quién es el emisor y quien el receptor? aunque por la tradición mística, se conoce que el emisor es siempre la divinidad: D-s*, lo trascendente, el cosmos, la energía, el misterio, lo inefable…El receptor, en cambio, es un ser tangible, un individuo sostenido en una red social de identidad y pertenencia, sin etiquetas previas, que forma parte de una comunidad. La filosofía y la teología concentran su esfuerzo en el emisor: La Kábala, en cambio, se pone en el lugar del receptor.

La Kábala como transmisión mística, sale de un texto de la tradición oral rabínica, que afirma que todo lo que existe en la dimensión física  tiene un paralelo en la dimensión espiritual. La Mishná,  un código de leyes de las tradiciones judías y las explicaciones sobre la Biblia que durante siglos fueron trazando los sabios de cada época. En la primera parte de la Mishná  aparece un fragmento que podría considerarse la explicación de lo que es la Kábala:

Moshé kibel Torá mi-Sinai u-mesarah le-Ioshúa

La traducción literal es: Moisés recibió la Torá en el Monte Sinaí y se la transmitió a Josué. Frase que expresa que Moisés es el responsable de recibir la Torá y no dice nada de quien se la entrega, en este caso D-s*, en estricta observancia judía. La Mishná arranca hablando del receptor y de un contenido: La Torá

La tradición rabínica establece cuatro niveles para estudiar los textos sagrados, cuyas iniciales en hebreo forman la palabra Pardés que significa Jardín y que puede interpretarse como el paraíso o jardín del Edén, estas son:

Pshat (literal). Consiste en entender el significado específico de las palabras

Remez (indicio).Analizar el texto con mayor profundidad, para detectar a que alude

Drash (exégesis) explicación elaborada con datos anexos que pueden estar o no en el texto original.

Sod (secreto) Es el nivel místico que permanece velado a la mayoría. La tradición judía sostiene que solo los grandes cabalistas pueden acceder a este medio.

*De acuerdo con la religión judía, los observantes no escriben el nombre de D-s con todas las letras, ya que la escritura es una forma de representación. Escribir la palabra “Dios” equivale a escribir lo no-escribible, nombrar lo innombrable, limitar lo ilimitado, materializar lo que es eterno.

El pshat parece sencillo, Moisés  recibió un libro y seguramente hizo una primera lectura…el remez pareciera algo así como volver a leer para verificar si se ha entendido todo, el drash es cuando se ha entendido y se puede comparar con otras enseñanzas que pueden estar o no, en los textos de la tradición;  pero  ¿cómo averiguar el código secreto de la interpretación del texto, si se quisiera adoptarlo? Si esa fuera nuestra pretensión tendríamos que (a través de la iniciación mística), alcanzar el Sod de Moisés, ponernos en la situación de ser Moisés, de estar en un estado de recepción plena, en una inmersión total. No estar en un plano cognitivo, sino existencial….percibir lo que se está recibiendo… ¿Sabiduría, conocimiento, energía, paz, luz? …

“Moises” se “hace uno” se alinea con “en el monte Sinaí” el sitio en el que los hebreos estaban apostados, esperando la palabra divina. Es decir el individuo en estado de recepción se convierte en un pueblo en estado de constitución. El pueblo judío se constituye como descendencia a partir de los patriarcas y como pueblo, en ese preciso instante.

El versículo: “Y lo ampararé porque conoce Mi Nombre” (Salmos 91:14), se refiere al secreto de estudio de la Sabiduría de la Kábala. Y quien no vio la Luz de esta Sabiduría no ha visto luces en su vida, porque recién entonces entenderá y comprenderá el secreto de Su Unicidad y el secreto de Su Providencia, y comprenderá lo referente a los Nombres y descripciones mencionados en la Torá, todo lo cual se escapa de la sabiduría filosófica.

Qué es un símbolo?

El símbolo es un ser u objeto o representación de un concepto abstracto, invisible, por alguna semejanza o correspondencia. Así, el perro es símbolo de fidelidad; la balanza, de justicia; el cetro, de autoridad; la bandera, de la patria; el ramo de olivo, de la paz. Podemos decir que un símbolo es una realidad que nos acerca a otra realidad más profunda: viendo algo material imaginamos un concepto no material.

Hay símbolos que aparecen en la Biblia que se han extendido a otras culturas, como el del arco-iris que ha llegado a universalizarse y cuyo origen es la promesa de Dios a Noé de que nunca más sobrevendría otro diluvio.

En la Biblia hay símbolos que pueden significar distintas cosas a la vez: el fuego puede significar purificación (1 Pe 1,7) pero también juicio (Is 31, 9; Is 66,24). El agua puede simbolizar lavamiento moral (Ef 5,26)  y salvación (Jn 4,14) o  vida abundante dada por el Espíritu Santo (Jn 7,38-39). En el aceite, por su uso original para la unción de sacerdotes y reyes, se ha visto siempre un símbolo del Espíritu Santo, pero no faltan textos en los que se usa como un símbolo de sanidad (Is 1,6) o de alegría (Is 61,3). Frente a la variedad de significados que un solo elemento puede tener, habrá que ver  cuál es el que más se adapta al contexto que se quiere explicar.

Se suelen establecer tres clases de símbolos:

1.- Objetos  materiales

2.-Hechos milagrosos

3.-Elementos de visiones proféticas

Ejemplo de objeto material:
El arca de la Alianza colocada en el lugar santísimo del Templo (Ex 25) contenía las tablas de la ley (Ex 25,16, 21), una ley santa, inviolable, perenne. Por eso la madera del arca era de óptima calidad no solo para asegurar su duración, sino para ser digna de su contenido. La ley era un tesoro moral y recubrirla de oro era lo menos que se podía hacer.

Ejemplo de hechos milagrosos:

Los seres u objetos milagrosos simbólicos no abundan en el Antiguo Testamento; pero los pocos que hallamos en sus páginas son altamente sugestivos. El querubín con la espada ardiendo a la puerta del Edén (Gn 3,24) es símbolo de ruptura en la comunión del hombre con Dios. La zarza ardiente que vio Moisés en el Horeb (Ex 3,2) es símbolo de la presencia soberana y de la santidad de Dios. La columna de nube y fuego que día y noche iba delante de los israelitas (Ex 13,21, 22) es signo de la protección y dirección de Dios.

Ejemplo de visiones proféticas:
Son muy numerosas aunque muchas de ellas son difíciles de interpretar ya que fueron escritas en culturas determinadas y mentalidades concretas, que aún no somos capaces de entenderlas totalmente. Podemos ver cómo comienza el ministerio de Isaías en Is 6. En la visión que tiene, aparecen varios objetos de un simbolismo impresionante: El “trono alto y sublime” símbolo de la soberanía de Dios que es Rey. El manto cuya orla llena el templo, símbolo del encubrimiento divino. Las alas de los serafines, pueden significar humildad, santidad o diligencia en el servicio. Los umbrales de las puertas que se estremecen, parecen simbolizar la presencia de Dios…

IDIOMAS BIBLICOS Y GENEROS LITERARIOS

Casi todo el Antiguo Testamento fue escrito en hebreo, que era la lengua propia de Israel. Sin embargo más tarde el arameo sustituyó al hebreo al ser el idioma en el que Jesús hablaba a su pueblo.

Hay distintas formas de expresión en la Biblia, a las que denominamos géneros literarios: novelas, alegorías, fábulas, parábolas, poemas, leyendas, refranes, metáforas, simbolismos, hipérboles, antropomorfismos. Cada vez que leamos la Biblia debemos tener en cuenta estos géneros literarios, con el fin de saber distinguir entre el fondo o las ideas y la forma o el modo de manifestar esas ideas; entre la realidad y la ficción, entre el núcleo histórico y la forma literaria que lo expresa.

Las lenguas semitas, o sea, el hebreo y el arameo, utilizan muchas imágenes. Un ejemplo de ello es el árbol del Paraíso, la creación de Eva de la costilla de Adán, la fuerza en el cabello de Sansón y la ballena que se tragó a Jonás. Lo importante es fijarnos en el fondo del texto; es decir, en el mensaje que el texto encierra…y…volver a caminar con mayor certeza…

He Cumplido V.·. M.·.

exVM Armando L.·. A.·.

1er Grado, Planchas y Trazados