Gran Delegación Regional de Cochabamba

julio 21, 2015

Actitud de un Hermano Masón

De acuerdo al Diccionario de la Real Academia Española,  esta palabra proviene del latín actitūdo que significa: “Disposición de ánimo manifestada de algún modo. Ejemplo: Actitud benévola, pacífica, amenazadora, de una persona, de un partido, de un gobierno” etc.. En esta definición no se contempla la aptitud sino el ánimo de ejercer esa aptitud, es decir una persona puede estar perfectamente capacitada para resolver un determinado tipo de problemas, pero no se le da la gana hacerlo, personas que pueden resolver estos problemas, está dispuesto a hacerlo. Así que para que un problema se resuelva se requieren dos condiciones mínimas: Que haya quien esté capacitado para resolverlo y que esté en disposición de hacerlo, las otras opciones a saber, que no esté capacitado y esté en disposición de hacerlo y que no muestre aptitud ni esté capacitado, no son las mejores opciones. Así que si yo tengo un problema determinado y una persona está capacitada para resolvérmelo o bien yo mismo, pero no estamos en posición de ánimo para hacerlo, podríamos concluir que en estas condiciones la actitud es importante y se privilegia sobre la aptitud, en otra situación podemos encontrar al que está dispuesto a resolverlo pero no está capacitado, aquí la palabra aptitud se privilegia sobre la actitud, así pues la aseveración de que la actitud es más importante que la aptitud tendríamos que reconstruir la frase a lo siguiente: “En tratándose de personas aptas, la actitud es más importante”.

Ahora bien, ¿en que se sustenta la actitud?, en otras palabras, ¿Qué determina que un sujeto determinado tenga una actitud positiva o negativa ante determinadas situaciones o problemas? Si aceptamos la postura de que nada se sostiene en el vacío y que todo tiene una causa, tendríamos que investigar que determina una actitud, que es lo que hace que una persona se manifieste en su conducta como quiero ayudar o no quiero ayudar, quiero hacerlo o no quiero hacerlo, parece que lo que determina la actitud es principio o tipo de valores que asumimos ante las diversas situaciones que se nos presentan.

A través de esta plancha, pretendemos MOTIVAR a los hermanos aprendices a persistir en la permanente búsqueda de la verdadera esencia masónica, y recordar a los hermanos maestros que nuestro grado tiene el importante compromiso de inculcar en nuestros asociados y allegados, valores tan importantes como el constante progreso, el amor a la sabiduría, la tolerancia con nuestros semejantes, el repudio a la ignorancia, la lucha contra las tiranías, el rechazo a las tinieblas del fanatismo, entre otros.

Cuando tomamos la decisión de ingresar en la masonería, lo hicimos con la firme intención de superarnos como personas y con mucha expectativa nos cobijamos en el manto común de una nueva familia, una parentela de selectos hermanos.

Como iniciados que acabábamos de conocer la luz, llegamos a trabajar en nuestras logias totalmente influenciados por un cúmulo de experiencias adquiridas en el mundo profano, estos valores venían cargados de nuestros recuerdos y vivencias desde la niñez, que han sido parte de nuestro desarrollo cultural, psicológico y espiritual. Razón por la cuál, nuestro carácter era fácilmente develado y nuestra actitud de recién adherido, totalmente predecible.

Una vez que como aprendices pasamos del oscurantismo a la acción ritualística, nos dejamos guiar por el iluminado sendero de nuestros LINDEROS, empezamos a poner en práctica nuestros principios y valores masónicos, e inevitablemente sentimos el inicio de un extraordinario proceso de transformación en nuestras vidas. En la cual, como aprendices, a través del desbaste de nuestra piedra, trabajamos nuestro templo interior en busca del constante perfeccionamiento.

En el pasado, los Masones Operativos desarrollaron majestuosas edificaciones, ya que tenían como misión principal la construcción. En la actual modernidad, nuestra principal actividad dentro de la Masonería Especulativa está orientada a la edificación de nuestro propio ser, a la construcción de nuestro templo interior. Crear en nosotros grandes hombres. Hombres de buenos valores y correcta actitud, actitud libre y de buenas costumbres.

La parte filosófica en nuestra orden nos motiva a buscar nuestra verdadera esencia, nos ayuda a encontrar la libertad del alma, la libertad mental y por sobre todo nuestra paz interior. Las enseñanzas masónicas tienen la suficiente influencia para hacer de la gente ordinaria, personas extraordinarias, por que nos empuja a buscar un ideal sublime.

Cuando fusionamos los principios básicos de la masonería con nuestras vidas, accedemos a una poderosa arma, LA ACTITUD.

La ACTITUD es una reacción personal que actúa en función de nuestros valores cognitivos, nuestras emociones y tendencias conductuales. Una vez formada es muy difícil modificar nuestra actitud, ya que viene cargada de nuestras creencias, convicciones y juicios, que se remiten a nuestra familia de origen.

La psicología plantea que la ACTITUD se forma desde los primeros años de vida y se refuerza después, generalmente influenciada por los grupos a los que debemos nuestra mayor simpatía.

De la misma forma que nuestro carácter es revelado a través de nuestra ACTITUD, también lo es una logia, esta refleja el compromiso de sus miembros a través de sus trabajos en tenida y de sus acciones como taller. Entonces, para que los eslabones de una logia se encuentren fortalecidos, esta debe estar CORRECTAMENTE GOBERNADA, para que la ACTITUD de sus miembros esté en armonía con nuestros principios masónicos.

La responsabilidad y el compromiso masónico en una logia debe estar firmemente reflejado en el liderazgo del Venerable Maestro y sus Vigilantes, quienes fueron designados para gobernarla, sin embargo, para que una logia pueda cumplir exitosamente con sus propósitos no es responsabilidad única de quienes la gobiernan, la responsabilidad es compartida entre todos los miembros, porque con nuestra ACTITUD somos responsables de darle vida, grandeza y honor.

La conducta masónica debe servir para inspirar a otros, más aún si la ACTITUD reflejada viene de la mano de un maestro. El maestro masón es un guía espiritual, transmite con su presencia y actitud el verdadero conocimiento, habla con prudencia, practica en forma permanente la tolerancia, procede siempre con humildad y sabiduría.

El maestro en una logia, es el masón que con ACTITUD venció sus vicios por virtud, dominó su instinto con tolerancia, cambió sus errores por la verdad y el egoísmo por el amor.

La ACTITUD en una persona común puede convertirse en una carga, pero la ACTITUD en un masón esta reflejada en todas nuestras acciones.

La ACTITUD nos empuja a la acción, a la superación personal, a poner esfuerzo en el trabajo, a practicar el respeto y amor a los demás, a tener una actitud de servicio con el prójimo, a ayudar a cumplir las aspiraciones de otros, a soñar en libertad, a hacer cosas extraordinarias, a hacer posible lo imposible.

Sin embargo, así como existen buenos masones también los hay malos, y son aquellos que aún no han comprendido el verdadero sentido por el que vienen a trabajar en tenida y conociendo nuestros linderos y enseñanzas, prefieren permanecer en la ignorancia. Son quienes aun no han podido despojarse de sus complejos y resentimientos, ya que en ellos es más fuerte la influencia profana y viven gobernados por la ambición y la hipocresía.

La masonería viene desarrollando en nosotros una ACTITUD, una positiva motivación social. Y que a medida de que la pongamos en práctica y la desarrollemos juntos correctamente y dentro de nuestros principios masónicos, podremos transformar positivamente nuestro entorno profano, llevar felicidad a nuestras familias y fortalecer la cadena de unión en nuestra Logia, nuestro Valle y nuestro Oriente.

Todos los masones estamos comprometidos a edificar con trabajos de excelencia nuestra logia, tenemos la responsabilidad de dar estricto cumplimiento a nuestros linderos y de apoyarnos entre hermanos.

Pretendemos con el contenido de esta plancha un compromiso personal, e invitando a comprometerse a todos los hermanos, a mejorar día a día, dentro y fuera de nuestra logia, aspirando en todo momento a seguir un ideal de perfección, que aunque por experiencia propia debemos estar conscientes de la dificultad que conlleva alcanzarlo, mientras más nos aproximemos a él, seremos más humanos, y poco a poco, iluminándonos con la luz de nuestros hermanos, desbastando a golpes de cincel nuestras imperfecciones, para que algún día seamos piedras cúbicas y podamos trascender a planos más elevados.

No olvidemos que la Francmasonería tiene su origen desde el primer día en que hubo desgraciados, es decir, desde el principio del mundo; su culto es la Virtud; sus dogmas el Silencio y el Valor;  sus misterios , la Luz y la Razón; sus preceptos la Beneficencia y la Humildad; sus ministros, los hombres virtuosos, y sus recompensas, la propia estimación y el amor de todos sus hermanos.

Los frutos de  una buena actitud, nos llevaran a una satisfacción personal, beneficiara  a nuestro país, a nuestra sociedad, honrara a la masonería, a nuestro taller “Arco Iris No. 38”  y todo para la Gloria del GRAN ARQUITECTO DEL UNIVERSO.

EX VM:. WALTER ECHEVERRIA AGREDA
ARCO IRIS NO. 38
V:. COCHABAMBA, JULIO 16 DEL 2015 e:.v:.

1er Grado